Desde el país de Alatriste
Hubo un tiempo en que los pícaros vestían camisola y jubón y atacaban con dagas y espadas. Luego mudaron de vestuario y armas.
11 de marzo de 2012
In memoriam
Recuerdo la sensación extraña que tuve aquel 11 de marzo al salir de casa. Luego al dirigirme al trabajo en el metro para entrar a las 9 de la mañana me llamó la atención lo vacía que iba la línea 5 para ser jueves laborable en hora punta.
Después el nerviosismo y las lágrimas de una compañera en la oficina que no conseguía localizar a alguien, los listados pasando por las mesas para pedir un autobús para donar sangre, que finalmente no enviaron. Luego vino la rabia, la indignación, las miles de personas congregadas en la Castellana, y todo lo demás...
6 de diciembre de 2011
En el país de los ciegos

Ya se celebraron las ansiadas elecciones ¡Por fin cambiaremos de gobierno! Zapatero se marchará a su casa y esta vez los EREs del psoe no serán falsos. La mayoría absoluta otorgada al pp le da total iniciativa para acometer las acuciantes reformas necesarias para reflotar nuestra economía. En Italia ya han empezado a aprobarlas aunque sea con lágrimas y las del ejecutivo de Rajoy no tardarán bajo la presión de nuestros socios más pudientes en esta casa común llamada Unión Europea.
La ministra italiana de economía no fue capaz de pronunciar la palabra sacrificio en la rueda de prensa. Sinceramente no me imagino a ningún ministrable del gabinete Rajoy enjugándose las lágrimas al empuñar el sacabocados mientras pide amablemente que los españoles vayamos pasándole el cinturón. A quien sí puedo ver partirse de la risa es a Elena Salgado en algún rincón de la Costa Azul brindando a la salud de los marrones que ya no tendrá que saborear, pero eso ya es otra historia.
Vienen tiempos difíciles, decía Jáuregui a Sáenz de Santamaría en la primera ronda de traspaso de poderes. Indudablemente Pérez Rubalcaba se encargará de que también lo sean para el nuevo gobierno. El paquete de medidas es probable que pasen por los recortes del llamado Estado de Bienestar que venimos disfrutando los españoles desde hace varias décadas, entre otros la educación, la sanidad, las pensiones y el vermú de los domingos.
Por otro lado está la ansiada reforma laboral, traducida en reducción de salarios y una mayor precariedad si cabe de contratos. Es decir, lo de siempre, que los que pagamos somos los mismos. ¿Por qué no empezar a recortar esas mega-pensiones a la clase político-bancaria que son parte de los grandes culpables de este desaguisado? Si hay que ser competitivos, comencemos por liberalización real del precio de los carburantes. Si cada vez se vende menos gasolina, no va a venderse más si se incrementa su precio.
Hoy se celebra el día de la Constitución Española, de lo que se llamó el "café para todos" al final se lo han bebido precisamente los que no quieren saber nada de ella y con motivos para celebrar este día: PNV, CiU, Bildu, Amaiur-Batasuna y, por supuesto, también ETA.
Y finalmente vienen los trincones, tanto patricios como plebeyos que se lo llevan crudo aunque tengan un sueldo más que aceptable. Incluso una de las pocas instituciones respetables que nos quedaban se ve salpicada por el escándalo de la corrupción. Y el ministro del gobierno saliente que amenaza con desbancar a los reyes de las gasolineras. Parece como si robar estuviera en nuestra naturaleza, como el gato que caza ratones aunque tenga el estómago a reventar. Menos mal que tenemos unos deportistas fuera de lo común que nos salvan de morir de la vergüenza más miserable.
5 de noviembre de 2011
"Señor Presidente"

Esta no es una carta constructiva, ni mesurada; y si la pretendiera respetuosa vendría encabezada: Excelentísimo Señor. Supongo que lo que el arriba firmante pueda decir le importa a usted un carajo; tanto como parece importarle, a tenor de su talante y maneras, la opinión del resto de mis compatriotas; que por cierto son los suyos. Pero usted se desahoga paseando por Doñana, dando escopetazos en las fincas de los compadres o probándose ante el espejo la púrpura imperial, y yo me desahogo dándole cada domingo a la tecla. Cada uno se lo hace como puede.
Quería contarle que estaba el otro día hojeando papeles, cuando encontré un recorte de prensa, viejo de doce años, con su foto y la firma del arriba firmante. Era un reportaje publicado en Pueblo bajo el título Noche de esperanza. Sólo unas horas antes usted y el PSOE acababan de ganar las elecciones, y yo acababa de regresar de una de esas guerras donde me ganaba la vida. La victoria del PSOE en las urnas era un acontecimiento histórico, así que Chema Pérez Castro, mi redactor jefe, movilizó a toda la tropa para cubrir el asunto. A mí me tocó el ambiente de la calle, por si había follón. No lo hubo. Por el contrario, mi crónica fue un largo relato de explosiones de alegría, de confianza en futuro. Y terminaba citando las palabras de una joven pareja: “Es una buena noche para tener un hijo”.
El hijo, señor presidente, si lo hubo, tendrá ahora casi doce años. En ese tiempo, los votos que a usted le dieron el poder lograron que por las ventanas de este país entrase aire fresco, y que entre otras cosas se modernizara la infraestructura de obras y servicios, que las mujeres ya no vayan a la cárcel por abortar, y que algunas clases menos favorecidas y los pensionistas lleguen mejor a fin de mes. Todo eso está muy bien y me alegro, porque es exactamente para lo que se le votó. Pero lo que ya no me gusta tanto es el precio que usted nos ha cobrado por ello. Como factura es muy alta, y afecta a nuestros sentimientos y nuestra dignidad. Y eso tiene mucho delito.
¿Sabe una cosa? La Historia y la política tienen comprensibles altibajos. España es un país muy atravesado y muy difícil, y uno hasta sería capaz, quizás, de resignarse o perdonar los errores y las bajezas. Perdonar, por ejemplo, como el periodista que fui, que me cerrase Pueblo a traición apenas se hizo con las riendas del cotarro, y que envileciera la radio y la televisión estatales hasta la indignidad y la desvergüenza. Podría perdonarle también las reconversiones salvajes y las canalladas fiscales de sus sicarios; esos que después de haber puesto el país patas arriba y contra las cuerdas so pretexto de Europa y de la madre que la parió, se fueron todos de rositas como al final se irá usted dejando la lista de daños y reclamaciones a cargo del maestro armero. Y podría, puestos a ello, perdonar también todo el compadreo de la gentuza más o menos guapa que, al socaire de la impunidad que su poder absoluto les brindaba, señor presidente, amasaron miles de millones manejando información confidencial y chanchullos varios mientras usted garantizaba su honorabilidad con la suya propia. Gente que una vez pase la tormenta vivirá tan campante con sus cónyuges y sus ahorros y sus porcelanosas, supongo que eternamente agradecidos.
Podría perdonarle también todo lo demás. La sonrisa y los plurales de su ministro Solana, verbigracia. O la abyecta chapuza del GAL. Luis Roldán. Carmen Salanueva. Los fondos reservados. El descrédito de las instituciones. Tirar por la borda, por imprevisión y descontrol, todos los logros antiterroristas de la última década. Podría perdonarle lo de Manglano y Narcís Serra –si eso no es perdonar, que baje Dios y lo vea-. O por hacer que Europa y el mundo nos sodomicen reiteradamente, tanto cuando no tenemos razón como cuando la tenemos. Podría perdonarle estar dispuesto a todo, incluso a salpicar al rey –único salvavidas sin agujerear que queda-, comportándose como una conductor irresponsable borracho, dispuesto a llevarse la monarquía parlamentaria por delante con tal de seguir en la carretera. Podría perdonarle cualquier cosa, ya lo ve. Hasta que mi madre vote ahora al PP. Hasta que la peseta sea una mierda, y que yo vuelva a avergonzarme, gracias a usted, de ser español cuando salgo por ahí. Hasta podría perdonarle esa cara que se le ha puesto, abortargada de poder y de soberbia. Pero lo que nunca podré perdonarle es incapacitarme para escribir otra crónica como la de aquella lejana noche de esperanza. Porque en estos doce años usted nos ha robado la inocencia.
Hágame un favor. Váyase a hacer puñetas, señor presidente.
ARTURO PÉREZ-REVERTE (1995)
29 de octubre de 2011
Hoja de ruta
En los últimos estertores de la segunda y última legislatura de Zetapé la banda asesina (es tan separatista como Bin Laden millonario anti-occidental) ETA no sólo ha podido regresar a las instituciones españolas de la mano de uno de sus tentáculos políticos, Bildu, y es probable que también lo haga al Congreso de los Diputados con Amaiur, es decir, al parlamento y el máximo órgano de la soberanía nacional sino que además se internacionalice el llamado conflicto vasco.
De este modo los etarras y sus acólitos optan por abandonar "definitivamente" -por ahora y mientras les convenga puesto que no entregan sus armas- la violencia que sólo les causaba mayor rechazo y vacaciones a sus miembros detenidos con cargo a los presupuestos generales del Estado (sí, español majetes), aparte de la logística y pistoleros pone-bombas, y reventar el sistema democrático desde dentro sin necesidad de secuestrar ni extorsionar para financiarse. Y lo cierto es que van por buen camino gracias al inestimable apoyo de la política del actual gobierno y de su partido. Obviamente es motivo de alegría que no vuelvan a matar -por ahora- a personas desarmadas en su mayoría, casi siempre por la espalda y nunca con la posibilidad de defenderse como ocurriría en una guerra o conflicto como tanto les gusta llamar a sus matanzas. Como también lo sería para los ciudadanos de Chicago en los años 30 si su ayuntamiento pagara el impuesto revolucionario en vez de hacerlo directamente los locales cuando los gangsters pasaran la gorra cuando visiten nuestro bar y todos contentos, o el gobierno de Estados Unidos considerara las reivindicaciones de Al-Qaeda y ahorrarse los muertos en la guerra de Afganistán.

Si mi cabreo fue grande en la concentración del pasado 14 de mayo convocada por Voces Contra el Terrorismo en apoyo a las víctimas, hoy ha sido más mayor si cabe al escuchar de las propias víctimas el relato de la pérdida de sus hermanos, sus hijos o sobrinos que apenas empezaban a vivir, y de todas esas vidas destrozadas para siempre. De las mismas que han sido desahuciadas por este gobierno y la oposición. A día de hoy creo que no estoy a favor de la pena de muerte, aunque esté prevista en el código penal de otros estados a los que pocas lecciones de tradición democrática podemos dar. Pero si este monstruo ha crecido tanto durante décadas en gran parte ha sido porque estos patriotas de la boina y el pasamontañas se jugaban poco más que pasarse unos años a la sombra y bien protegidos del resto de los presos favoreciendo su delirio de creerse presos políticos. Pero cuando ya es tu cuello lo que va en la ruleta, ¡ah amigo! Eso ya es otra cosa. Porque hacen falta unos cojones bien gordos para dispararle a alguien a quemarropa o poner un coche bomba en la puerta de una casa cuartel con niños jugando en su interior. Ahora hay que demostrarles talante y pelillos a la mar en este proceso de normalización, o pacificación soluciona-pajas mentales, recogedor de nueces hasta que me salgan por las orejas o de la madre que los parió a todos. Con un par.
Señor Pérez Rubalcaba, señor Rajoy Brey: tomamos nota.
26 de mayo de 2011
El gran Zeta

The Dude o Nota (Jeff Bridges) sufre en "El Gran Lebowski" la extorsión de un grupo mafioso al ser confundido por el millonario también llamado Jeffrey Lebowski, el auténtico deudor moroso. Al regresar a su casa tras un duro día (aunque Nota no curra ni para quitarse la bata antes de ir al super) tiene que contemplar como un matón le orina en su alfombra lo que da pie a esta disparatada obra de los Coen. Nota exige al otro Lebowski le restituya su alfombra favorita.
Por si eso no fuera poco sin comerlo ni beberlo se mete en el fuego cruzado entre una esposa algunas décadas más joven que el millonetis, que ha sido secuestrada y Maude (Julianne Moore), la hija de Lebowski, que desea recuperar el dinero que su padre ha detraído de la fundación que ella administra para pagar el rescate. A Nota, aparte de los del Cobrador del frac en versión paisano, también le complicarán la vida los nihilistas.
Pero Nota no está solo. Cuenta con la ayuda sus dos amigos y compañeros de equipo de bolos: Walter Sobchak (John Goodman) un veterano de la guerra de Vietnam con ideas extremas y Donni (Steve Buscemi) un tipo de gran corazón que apenas puede participar en las discusiones de sus amigos cada vez que intenta abrir la boca. Walter está seguro de que el secuestro es simulado y propone que se queden con el rescate.

Zetapé es el protagonista de un proyecto desgraciadamente real pero no menos disparatado que la comedia de los Coen. Autoerigido como adalid de la progresía más hueca y boba contra las malvadas fuerzas del liberalismo salvaje, desafía no sólo a las leyes de la economía sino las de la pura lógica: prometiendo en campaña el pleno empleo España roza los cinco millones de parados oficiales; despreciando la bandera estadounidense en un desfile de la Hispanidad se hace amiguito de Obama, con el que se une en el desayuno de la oración a pesar de ser un laicista recalcitrante con tal de salir en la foto; combatiente del terrorismo con beneficios a presos terroristas fuera del alcance de los demás condenados por la justicia al servicio del poder; baluarte del talante que ha conseguido dividir a su pueblo casi a los niveles previos a la Guerra Civil. Defensor a ultranza de los desfavorecidos y trabajadores que ha recortado el salario de los funcionarios y congelado las pensiones. El que acusaba de antipatriotas a los que alertaban de la crisis y ha convertido a nuestro país en el hazmerreír internacional.
Pero no ha sido obra suya, lo ha hecho con una cuadrilla de amiguetes del partido en su mayoría, con un curriculum forjado en los despachos del partido, sin más filosofía que la de trinca lo que puedas antes de que otro lo haga por tí.
20 de mayo de 2011
15-M
16 de mayo de 2011
Claudicación

14 de mayo de 2011. Estamos concentrados en una plaza madrileña cualquiera, pero con un recuerdo imborrable. No recuerdo haber estado tan cabreado, asqueado, indignado entre otras doscientasmil cosas más en apenas una hora. En los peores momentos, una vez más pienso que tenemos lo que nos merecemos. El Tribunal Constitucional dará entrada en las urnas a los de la capucha y el tiro en la nuca transfigurados en los jinetes del arco iris para que puedan pillar el censo electoral y de paso, algo de cacho en el presupuesto. La pantomima les ha salido perfecta. Primero el Supremo se lo impide y luego el Constitucional le enmienda la plana y todos contentos. Bueno, al menos el gobierno (o sea el pesoe, los nacionalistas y, por supuesto, ETA). No se podía esperar menos de un tribunal político cuyos miembros deben su puesto al partido que les ha nombrado. Ya tenía pocos motivos, pero desde ese día ya no me queda ninguno para celebrar el 6 de diciembre. Me niego a conmemorar el aniversario de una concubina que usan unos y otros según les convenga. Si no respetamos las reglas del juego pues eso, rompemos la baraja para lo bueno y para lo malo majetes.
Si ya el lunes anterior se juntó la tropa en las puertas del congreso porque no les dejaron entrar en el recreo, con sus amigos de é-errecé y demás. Tenemos al enemigo durmiendo en casa y no nos enteramos, o no queremos hacerlo. Tienen clara que su estrategia pasa por el "divide y vencerás" y lo están consiguiendo. Mientras tanto vivimos en un "este-país" que ya no sabe qué coño es: si una nación de naciones, constelación de pluralidades o de la madre que nos parió. Sólo nos queda la pataleta. Con cinco millones de parados, el gobierno espera a ver si escampa, y la oposición a que le caiga la fruta podrida. Y aquí no pasa nada. La desgracia de Bin Laden fue refugiarse en Pakistán en vez de en España. Aquí tendría derecho a fundar su propio partido político y seguramente a más de un asiento de un pleno de un ayuntamiento español, sin contar subvenciones y locales para ver sus vídeos cómodamente. Cuando un estado que se presume de Derecho pliega el poder judicial a los intereses políticos, ese pueblo pierde lo último que tiene: su dignidad.
Para si fuera poco, dos seísmos asolan Lorca causando víctimas. Demasiadas según los expertos para la magnitud que alcanzaron. De hecho fueron las edificaciones más antiguas las que mejor aguantaron las embestidas del terremoto.
Aunque pueda parecerlo, no me ha infectado un virus de "blogger" ni se me ha ido aún la pinza del todo. Como dice Hank Deerfield (Tommy Lee Jones) en "En el valle de Elah", la bandera es izada al revés cuando se requiere ayuda urgente ¿Podrán hacerlo ellos?
24 de marzo de 2011
Fariseos

Ceremonia de los Goya 2003: Willy Toledo y Alberto Sanjuan perpetran un espectáculo (?) más propio del númerito del taburete y la cabra que de una entrega a las mejores películas del cine español del año. En un intento patético más por parecerse a Júlibu varios invitados a la gala hacen suyo el grito de guerra no a la idem. En varios puntos de España la gente sale a la calle para manifestarse contra la guerra que Estados Unidos va a declarar al tirano Sadam Hussein con el apoyo, entre otros, de España y Gran Bretaña con la excusa de que Hussein ocultaba armas de destrucción masiva, aunque previamente gaseara a miles de kurdos y resolviera las discrepancias de sus compatriotas a punta de pistola. Unos cuantos años antes, Bush senior la emprende contra el mismo sujeto con el apoyo del gobierno de Felipe González con tropas de reemplazo sin un Madrid-Barça de por medio en la tele, hasta donde yo recuerdo. Ni Dios en la calle.



El espectáculo debe continuar.
11 de marzo de 2011
17 de febrero de 2011
Las barbas del vecino

Españoles: acudid todos a las armas, único medio de economizar la efusión de sangre (...), no con el impulso del encono, siempre funesto, no con la furia de la ira, sino con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada. ! Viva España con honra!
Fragmento de la proclama de los generales sublevados en Cádiz, 19 de septiembre de 1868.
Como un reguero de pólvora. Primero, Túnez; luego llegó el turno de Egipto, ahora el de Bahrein o Libia y las muchas de las papeletas para ser los próximos es el reino alauita del sexto Mohammed. Como ocurrió hace algo más de 140 años con nuestra gloriosa en plena crisis económica y social, con la monarquía totalmente desacreditada, los militares se sublevaron contra un gobierno corrupto. Y el caso es que esto me suena de algo.
Parece que se avecinan cambios, muy profundos y radicales. ¿creéis que darán como resultado una sociedad más parecida a nuestro estilo occidental? Y en cuanto a nosotros ¿realmente vivimos en un estado de derecho democrático? En otras palabras ¿hasta qué punto somos nosotros soberanos o aquellos a los que presuntamente elegimos cada cuatro años?


