10 de diciembre de 2007

... como lágrimas en la lluvia





Ya han pasado 25 años desde el estreno de la versión inicial de Blade Runner que los productores impusieron a Ridley Scott. Me cogió con doce añitos y de haber podido acudir no creo que hubiera captado su compleja simbología. Ni siquiera en la versión del director unos cuantos años más tarde, allá por el año 92 tampoco conseguí calarme del espíritu replicante. Ver el 'final cut' en pantalla gigante es una experiencia que vale la pena.




El culpable de que me picara la avispa eléctrica fue un amiguete de la universidad, fanático de esta película visionaria y vigente 25 años después cuando vivimos una creciente deshumanización de nuestra sociedad y unos robots a nuestra imagen y semejanza pueden demostrar mayor sensibilidad y conferir un sentido vital a la cruel existencia contra-reloj.






Blade Runner nos rompe los esquemas de la ciencia-ficción, quizá porque vaya mucho más allá, y también porque la frontera entre ‘buenos’ y ‘malos’ no es tan nítida en la vida real, ni siquiera en el mundo de la alta definición.

3 comentarios:

Adamantio dijo...

No cabe la más mínima duda de que marcó un antes y un después... Y en España tenemos a Almodovar jejeje. las comparaciones son odiosas.

El Cerrajero dijo...

Esta película debería ser de visionado obligatorio en todos los colegios.

Aún no he visto el 'final cut' pero estoy deseando hacerlo.

gutiforever dijo...

Es una de mis favoritas,una auténtica obra maestra,y una reflexión espeluznante y lúcida sobre la vida y la muerte,los recuerdos y los referentes que conforman aun ser humano.
Ver cosas que nosotros no creeríamos,como atacar naves en llamas más allá de Orión o ver rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser.
Insuperable.

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